Una tarea publicada a las once de la noche con entrega a las siete de la mañana. Un aviso en el grupo que «todos debían haber visto». Una calificación que baja porque no se respondió a tiempo un mensaje de domingo. Cualquier estudiante —y cualquier madre o padre— reconoce estas escenas.

La iniciativa de la diputada Gabriela Hernández Islas propone algo sensato: que el alumnado no esté obligado a atender comunicaciones académicas fuera del horario establecido, sin sanciones por ello, y que las escuelas definan canales oficiales y plazos razonables.

Lo que no prohíbe

La propuesta no impide usar plataformas ni dejar tareas; tampoco aplica en emergencias. Lo que hace es poner por escrito una regla de convivencia: que la escuela no invada todas las horas del día. Incluye además algo que suele olvidarse: alternativas para quienes no tienen buena conectividad.

El reto será aplicarla

Una ley así sirve si se traduce en reglamentos escolares claros y en capacitación docente. También conviene extender la reflexión al personal educativo, que padece la misma hiperconexión.

Descansar es parte de aprender. Que el Congreso lo reconozca es un buen comienzo.

Con información de Congreso del Estado de Tlaxcala.