El Gobierno del Estado anunció que operará el relleno sanitario de Atlangatepec tras la cancelación del Polo de Economía Circular para el Bienestar, y recordó que la Constitución asigna a los municipios la responsabilidad de la basura. Ambas cosas son ciertas. Ninguna resuelve el problema.
Señales de alerta
Huamantla ya informó retrasos en la recolección y pidió a sus habitantes guardar la basura en casa si es necesario. Atlangatepec reporta demoras en la recepción. Vecinos de San Pedro Ecatepec protestaron en el Congreso contra el polo. Y el tiradero de Nanacamilpa-Calpulalpan aún espera licitación.
Cuando un sistema depende de pocos sitios, cualquier falla —lluvia, maquinaria, conflicto social— se convierte en basura en la calle.
Lo que sí funciona
Las soluciones duraderas tienen menos que ver con grandes obras y más con disciplina cotidiana: separación obligatoria en origen, compostaje de orgánicos —que son buena parte de los residuos domésticos—, reciclaje con centros de acopio reales y esquemas intermunicipales para compartir costos. Iniciativas pequeñas, como el canje de electrónicos por árboles en Tetlanohcan, muestran que la gente participa cuando se le da una opción concreta.
Los municipios necesitan apoyo técnico y financiero; el estado necesita un plan con metas medibles. Y la ciudadanía, reglas claras. La basura no desaparece: o se gestiona, o se traslada al vecino.
Con información de Línea de Contraste, Línea de Contraste.









