El 13 de octubre, médicos, enfermeras y trabajadores del IMSS marcharon en todo el país, también en Tlaxcala, desde el Estadio Tlahuicole hasta el Congreso. Pidieron más personal, abasto de medicamentos, equipo, salarios dignos y un retiro justo.

La respuesta federal fue una lista de logros: 34 hospitales terminados, 650 quirófanos, miles de contrataciones. Son cifras relevantes. Pero un hospital nuevo sin enfermeras suficientes o sin insumos no cura más.

El diagnóstico compartido

Lo interesante es que, en el fondo, el gobierno y los manifestantes coinciden en el diagnóstico: la presidenta reconoció problemas de distribución de medicamentos y de contratación, y se anunció un aumento a las becas de residentes, algunas de 7 mil pesos mensuales. En Tlaxcala, el abasto reportado en septiembre fue de 62 por ciento, según cifras citadas por el PRI, y pacientes renales denunciaron faltantes desde marzo.

Lo que haría la diferencia

Calendario público de basificación, metas de abasto por unidad médica publicadas cada mes y mesas de diálogo con fechas, no solo con buena voluntad. La transparencia es la mejor respuesta a la desconfianza.

El personal de salud sostuvo al país durante la pandemia. Escucharlo no es concederle todo: es empezar por reconocer que tiene razón en lo que la propia autoridad admite.

Con información de SDP Noticias, Línea de Contraste, El Periódico de Tlaxcala.